La tristeza creo sería la palabra elegida el día de hoy para definir el ánimo a nivel mundial, esto al escuchar una vez más las noticias que nos llegan sobre los atentados en Bélgica, y más tristeza todavía da al saber que son seres “pensantes” los que conjuran para dejar a las futuras generaciones en un estado en que no puedan ampliar sus conocimientos, avanzar hacia la luz y poder de a poco ir corrigiendo sus errores. Estos crímenes contra la naturaleza humana deben ser condenados de todo punto de vista, es impensable tener que vivir bajo el imperio de leyes sometidas a algún credo el cual no se pudiera poner en duda. Uno puede por su propia decisión decir no a un camino hacia la luz pero no puede condenar a la siguiente generación a la oscuridad.

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